Aprobación de una moción para el alivio de la suspensión: qué hacer después de la moción

Written by James Hirby and Fact Checked by The Law Dictionary Staff  

Una “moción para el alivio de la suspensión” es una solicitud que realiza el acreedor después de la audiencia 341 para que se le permita continuar con las actividades de recaudación y/o ejecución hipotecaria de una propiedad listada como activo cuando el deudor presenta una quiebra. La “suspensión” es la suspensión automática que concede la ley de quiebra, obligando a todos los acreedores a cesar en sus actividades de recaudación y ejecución durante el proceso de quiebra. Cuando un activo ha sido incluido en el listado de activos y responsabilidades con la solicitud de quiebra es porque el administrador de la quiebra lo ha identificado como un activo que no estará incluido como activo susceptible de ser embargado, y al acreedor involucrado se le permite solicitar el levantamiento de la suspensión automática sobre dicho activo para que pueda proseguir con sus acciones recaudatorias. En la situación aquí discutida, el juez del caso aparentemente aprobó la moción, por lo que al acreedor se le permite que proceda en su actividad como antes de la quiebra solo sobre dicho activo. ¿Cómo afecta esto al deudor? Depende de cómo era la situación antes de la presentación de la quiebra.

En lo que respecta a la parte del “abandono” de la moción, es simplemente un término legal que indica al deudor y acreedor que el administrador de la deuda no embargará la propiedad para su liquidación y la “abandonará” volviendo de nuevo al deudor. Cuando un activo es listado en la presentación de la quiebra, el administrador designado está obligado a determinar el valor real del activo. Si tiene un valor por encima del precio de compra estimado, entonces el administrador querrá embargarlo, venderlo y liquidar parte de la deuda con el acreedor. En la audiencia 341 el administrador entrevista al deudor para realizar la evaluación del valor. Después de la audiencia el administrador debe documentar su decisión sobre los activos, presentarlo al tribunal, y esto se convierte en el corazón de la declaración de la resolución, la cual incluirá que un activo encontrado con valor insuficiente y listado como tal será “abandonado” y devuelto al deudor. Esto sienta las bases para que el acreedor pueda presentar una moción de alivio.

La única dificultad en la moción y en la habilidad del acreedor para perseguir sus préstamos sería que el deudor y el acreedor por alguna razón conspirasen para que el valor de los activos fuese menor del que realmente es. Esto podría engañar al administrador, quien decidiría abandonar el activo. Entonces, el acreedor podría ejecutar la deuda o embargar el activo tras la resolución. Si esto es así, algunos expertos comentan experiencias de personas que tras cinco años el administrador reabrió el caso, desestimó la quiebra en su totalidad y acusó al deudor y al acreedor en el Tribunal del Distrito Federal.
Pero al margen de eso, el deudor tendrá que afrontar los planes de pago del acreedor con respecto a la hipoteca o al activo. Si el deudor se pone al día con la hipoteca, o es capaz de hacerlo rápidamente, tras la quiebra, entonces no habrá ningún cambio en las relaciones con el acreedor simplemente porque haya ocurrido una quiebra. De lo contrario, el acreedor será probablemente embargado.

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