Solicitar una tarjeta de crédito durante una quiebra del Capítulo 13

La ley de Quiebra Federal busca protegerse así misma de los abusos y depositar una fuerte responsabilidad en aquellos que aconsejan al deudor, como el abogado de quiebras, así como sobre el deudor cuando incurre por sí mismo en abuso o fraude. La sección 526 de la Ley Federal de Quiebra (FBL) prohíbe al abogado del deudor sugerirle que acumular tanta deuda en la tarjeta de crédito como pueda ser (¿humanamente?) posible antes de presentar una quiebra para liberarse de todas las cargas crediticias. La sección 528 detalla lo que las “agencias de alivio de la deuda” están obligadas a hacer, y los abogados de quiebras con, por ley, agencias de alivio de la deuda.

Como parte de un plan de pago de una quiebra del Capítulo 13, el deudor no está permitido a aumentar la cantidad de deuda sin el permiso del administrador asignado a la quiebra. Si esto ocurre, el administrador cancelará el plan y desestimará la quiebra. Los administradores toman muy en serio sus responsabilidades y esperan lo mismo del deudor. Ni los tribunales de quiebras ni el administrador tolerarán cualquier acción que sea percibida como un abuso de las leyes de quiebra del gobierno Federal o de los subgobiernos estatales en los cuales residen los tribunales. Abusar de la ley también podrá ser sujeto de responsabilidad por violación si se sospecha de fraude. El administrador y el tribunal de quiebras tornarán la información pertinente al fiscal para su enjuiciamiento.
El área más difícil de cumplir con lo dicho hasta hora es lo relativo a las tarjetas de crédito. Al deudor se le permite mantenerlas, aunque se le prohíbe usarlas sin el permiso del administrador. Para ello, se debe presentar una “Moción para Incurrir en Deuda Adicional”, la cual tendrá un coste de tasas de $150 en la mayoría de los estados. La tasa puede ser condonada o devuelta por los tribunales, o condonada por el administrador. El administrador entrevistará bajo juramento nuevamente al deudor acerca de los motivos para la moción. Con ello, el administrador aceptará o rechazará la solicitud. El administrador tiene que evaluar el impacto sobre del plan de pago confirmado, el cual tiene una duración mínima de 36 meses y puede extenderse hasta 60 meses. Si la aceptación de deuda adicional tiene un impacto suficiente sobre el plan, el mismo tiene que ser revisado. Esto supone un trabajo y coste adicional para el juzgado, el administrador y el deudor. Basándonos en todo ello, la mayoría de las personas apuntan que es altamente improbable que un administrador permita una crédito adicional, A MENOS QUE la tarjeta de crédito disponga de un límite muy bajo y se demuestre que vaya a ser liquidado al final de cada mes. Por ley, cada uso de esta tarjeta de crédito debe solicitarse por separado, cada uno de ellos con una moción. Es fácil creer que un administrador se cansará rápidamente de esta actividad. Por lo tanto, es fácil de creer que un administrador experimentado suspenderá parte o enteramente el plan de pago durante un mes, dos o tres para dejar pasar la emergencia prioritaria y posteriormente volver rápidamente al plan de pago.

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